¿CÓMO FUE TU PRIMER CONTACTO CON EL RUGBY?
Bueno toda mi familia del club, entonces empezó desde muy chico que me llevaba mi viejo, después me acuerdo de ir a ver, pero bueno, empezó ahí y empecé a jugar, nada, con jueguitos y eso, cuando tenía más o menos cinco, seis años, por ahí.
SOS PARTE DE UNA GENERACIÓN QUE VIVIÓ COSAS HISTÓRICAS CON LOS TEROS, COMO EL MUNDIAL DE FRANCIA. ¿QUÉ SIGNIFICÓ ESO PARA VOS?
La realidad es que sí estoy muy muy agradecido de las cosas que me tocaron vivir con con los Teros, en particular el mundial fue una experiencia impresionante, más que fue en Francia que es un lugar donde lo viven mucho el rugby son muy fanáticos. La realidad es que los estadios se llenaban y era impresionante jugar ahí y bueno, siendo jugador de rugby lo que uno aspira es a jugar ese tipo de torneos y bueno por suerte pude jugar uno y me encantaría volver a jugar otro porque realmente es una experiencia inolvidable.
¿QUÉ MOMENTOS DIFÍCILES TE TOCÓ VIVIR EN TU CARRERA?
Momentos difíciles en mi carrera tuve, como todo deportista.
La realidad es que no existe ningún deportista en el mundo que haya ganado todo. Se pierde, se gana, a veces hay cosas buenas, a veces cosas no son tan buenas. A mí en particular más que una derrota, lo que más me costó fue cuando empecé a jugar al rugby profesional. En 2020 con Peñarol fue un año que, más allá del COVID y demás. Cuando volvimos me costó un poco acostumbrarme a lo que es el profesionalismo, que si bien siendo un juego y el deporte que hago desde que soy muy chico me costó un poco adaptarme.
El juego está un poco más analizado. Tenés libertad como si estuvieses jugando en el club, pero es un sistema bastante estructurado. Entonces cada jugador tiene que buscarse su libertad y adaptar tu juego a lo que es el sistema. A mí eso me costó bastante.














